No nos queda otra… Adaptarse o Morir

Hace ya un mes que se decretó el Estado de Alarma en España. Hace un mes que mi rutina desapareció para dar paso a un fin de semana eterno. Y es que aunque yo siga yendo a trabajar, el hecho de tener a mi familia todo el día en casa me da la sensación de eso, de vivir en un fin de semana eterno. Y siendo sinceros, no es que me desagrade, de hecho me gusta la sensación de tener tiempo para gastar con ellos sea el día que sea ya que ya no estoy sujeta a horarios de extraescolares. Lo único que falla es ese maldito virus que lleva al mundo por el camino de la amargura. Y es que en estos casos ¿qué nos queda? Adaptarse o morir…

En este mes, he pasado por diferentes etapas. Incluso antes de que se detectaran enfermos en España, yo ya estaba algo asustada (aunque un susto controlado) por lo que pudiera pasar. Me considero una persona empática y a veces me angustio demasiado por problemas que no van directamente conmigo, pero es algo que no puedo controlar. Soy así y no hay nada que hacer. Pensaba en toda aquella gente que aun viviendo tan lejos, los sentía tan cerca. Tras unas semanas vimos cómo el virus se acercaba de manera amenazadora al llegar a Italia. Entonces vi claro que era cuestión de tiempo que llegara a España. Teníamos un billete comprado para viajar a Barcelona el 23 de Abril y empecé a plantearme el hecho de si deberíamos ir o no. Faltaban meses para eso, pero estaba prácticamente segura de que en esas fechas nosotros estaríamos atravesando lo que en aquel momento vivían los italianos. Mi marido no tenía la misma visión que yo y opinaba que eran exageraciones de los medios de comunicación que , como muchas veces hacen, estaban sembrando el terror absurdamente. Yo en el fondo, esperaba que tuviera razón y que el gobierno, al ver al vecino “arder”, cerrara toda frontera para evitar justamente lo que estamos viviendo hoy en día. Evidentemente no sucedió eso y acabé pasando por la siguiente fase, la de terror por infectarme. Soy asmática y que este virus ataque directamente al aparato respiratorio me asusta mucho. Una vez que el famoso Covid-19 pisó suelo español las noticias empezaron a mostrar cómo la gente llenaba sus carros de manera exagerada dejando todos los supermercados vacíos, literalmente vacíos. No entendía cómo la gente no quería ser contagiada pero se aventuraba a comprar saturando los supermercados…me parecía (y me parece) algo ilógico. Yo no fui a comprar a ninguna gran superficie durante las dos primeras semanas de la “locura”. Preferí hacer las compras necesarias en el supermercado del pueblo y alejarme de las aglomeraciones.

Todo había cambiado de un día para otro, me costó un poco adaptarme pues no quería que nadie se me acercara, que nadie me hablara. Todo me daba miedo. Incluso caminaba diferente, como encogida, tensa. Supongo que sentía que con esta postura “cerrada” podía tener menos probabilidad de contagiarme. Poco a poco fui adaptándome, fui perdiendo un poco de miedo. Y menos mal, porque salir de casa era un suplicio, lo pasaba realmente mal. Poco a poco todos nos familiarizamos con la existencia del virus, aprendimos cómo actuar, cómo protegernos y eso me ayudó a controlar el temor que sentía. Me fabriqué mi mascarilla, compré guantes y esterilizante. En los supermercados ya no entraba la gente a borbotones, sino que tenían que seguir un orden y el aforo estaba controlado con tal de que no se saturara. Estos nuevos procedimientos me dieron la confianza necesaria para acercarme a comprar a los supermercados a los que habitualmente iba a comprar. El primer día que fui me sentí un poco incómoda, pero el segundo ya me sentí más relajada. Poco a poco mi cerebro ha ido aprendiendo a vivir en esta angustiosa realidad. Es verdad eso de “Adaptarse o Morir” pues el que no se adapta y hace la suya acaba siendo multado y quien no se familiariza con el nuevo estado puede que acabe en una depresión.

Yo he pasado por diferentes fases y ahora creo que domino mi día a día. Camino con normalidad y si veo a algún conocido por la calle puedo saludarle sin sentir que me voy a morir (respetando las reglas de seguridad, claro). Me siento más relajada cuando voy a hacer la compra y he aprendido a no tocarme la cara mientras estoy fuera de casa sin que se me haga un mundo, pues ya se sabe…lo prohibido atrae. El ser humano tiene la capacidad de adaptarse al entorno, de adaptarse a los cambios. Lo estamos viviendo hoy en día y lo han vivido miles de personas que sufrieron la guerra, que vivieron en los años en los que reinaba el hambre o los que emigraron por necesidad. El pasado y el presente nos enseñan que el ser humano puede cambiar y yo espero que esto sirva para mejorar y acercarnos a un mundo mejor donde nosotros no seamos siempre lo más importante, pues no vivimos solos, somos una especie más que habita en el planeta. Con AMOR todo es mejor.

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Cita de Charles Darwin
No es la especie mas fuerte la que sobrevive no la mas inteligente si no la que responde mejor al cambio