Una de las cosas que más me gusta hacer: Deporte en Familia 🙂

Hello all! ¿Cómo os va? 

Todavía voy arrancando esto del blog, cosa que nunca pensé que haría. Esto del confinamiento está sacando muchas cosas buenas en casa, cosa que me alegro ya que la realidad mundial es todo lo contrario. 

No hay mal que por bien no venga

Me gusta tener a mi marido siempre en casa, me gusta compartir con él esas largas noches que antes eran impensables debido a su horario de trabajo. Se levanta muy pronto y no es plan de que aparezca un zombie a trabajar en vez de una persona, no?

Me gusta que pase más tiempo con los niños, me gusta cuando jugamos juntos a algún juego de mesa, cuando hacemos un partido de fútbol en nuestro patio o cuando hacemos deporte en familia. Los que me hayan conocido saben que yo no he sido nunca de hacer deporte, de hecho lo odiaba. El único deporte que yo practicaba era bailar. Me encantaba y me encanta. Iba a clases y quedaba con alguna que otra amiga para hacer nuestras coreografías. Hace unos años empecé a cambiar de hábitos por un problema de salud. Mi cuerpo pedía deporte, pedía fortalecerse y yo estaba dispuesta a dárselo. Desde que empecé a “moverme” noté los cambios, fue muy rápido. Aminoraron los dolores, mejoré mi humor, me sentía mejor…en fin, descubrí que el deporte es algo necesario y que me sentaba genial. No voy a mentir, ha habido épocas de todo tipo pues soy como una montaña rusa, pero tengo que decir que los momentos en los que me he sentido mejor ha sido en aquellos en los que practicaba deporte. 

Aprovechemos el tiempo en familia

Ahora, con esto del estado de alarma no podemos salir en bici, no podemos hacer excursiones a la montaña ni salir a correr hasta Capdellà (el pueblo de al lado al que solemos ir). Pero podemos adaptarlo a nuestro patio y así aprovechar todo este tiempo que tenemos para seguir cuidándonos. Espero que pronto acabe esto del confinamiento para poder volver a hacer aquello que nos gusta. 

Recordamos el día que hicimos la INFERNAL RUNNING con familia y amigos

Mientras esperamos, me gustaría compartir con vosotros cómo nos lo pasamos el día que hicimos la INFERNAL RUNNING en diciembre del año pasado. Fue una gran experiencia. Fue un día de deporte en familia, pero a lo grande. Miguel (mi marido) y yo hemos hecho alguna que otra carrera de obstáculos. Él empezó haciendo una Spartan en Valencia y tras su experiencia me propuso hacer alguna carrera juntos. A mí la idea de inicio no me llamaba demasiado la atención, pero él sabe trabajarse mucho las cosas y siempre o casi siempre consigue lo que quiere. Así pues, acepté y tras la primera carrera supe que no sería la última. 

En el día de la INFERNAL nos acompañaban unos amigos que son como mis hermanos y mis primos que viven en Barcelona. Habían venido de viaje y el marido de mi prima decidió apuntarse a correr con nosotros después de proponerle ilusionados la idea. La verdad es que me hizo mucha ilusión hacer la carrera juntos porque significó mucho para él, hizo un gran trabajo y la autosuperación que debió sentir seguro que fue brutal. Y yo estaba ahí para compartirlo con él 😃 Nuestro amigo tampoco había corrido nunca una carrera de este tipo y tras nuestra proposición aceptó a sufrir con nosotros. Éramos un gran equipo y fuera cual fuera la tortura, lo pasaríamos en grande. 

La carrera infantil fue lo que bordó el día. Mis dos niños, uno de 5 y otro de 8 también levantaron el polvo. Recuerdo que le indiqué al mayor que no perdiera de vista a su hermano y que lo ayudara si lo necesitaba. Para mi sorpresa, cuando el silbato sonó, Aiden (mi pequeño) empezó a correr como si no hubiese un mañana. Saltó las vallas que le superaban en altura, se arrastró por el suelo y acabó la carrera siendo el tercero tras sortear todos los obstáculos que se iba encontrando. La cara de su hermano fue de…pues menos mal que tenía que ayudarle. Fue un momento muy gracioso. Ellos disfrutan mucho de los planes en familia. Realmente son los mejores recuerdos que pueden llevar consigo. 

La carrera nos regaló rasguños, polvo, sudor y lo que en un par de días se convertiría en agujetas; pero acabamos con nuestras medallas, nuestra orgullosa satisfacción de haber conseguido terminar y con un subidón que no se puede explicar con palabras, tienes que vivirlo. Es verdad que no soy una súper-deportista pero ese momento es inigualable. Recuerdo risas, comentarios: madre mía, pensé que no iba a poder saltar ese muro; menuda descarga que me ha dado en la pierna; vaya rasguño me he hecho al caer. No había acabado el día aún y ya había sido un GRAN DÍA. Acabamos comiendo en un buffet donde disfrutamos como niños de la comida, de la compañía, de estar juntos. Creo que hacer las cosas con la familia es lo más gratificante que hay, y si es hacer deporte todavía más. Te da fuerzas cuando piensas que ya no te quedan y te ayudan a levantarte cuando las piernas ya no pueden aguantar tu peso. 

Me gustaría volver a repetir un día como aquél, pues en mi memoria está encasillado en la carpeta FELICIDAD. 

XXX

familia en la infernal de mallorca